
Las castañas nativas (Castanea spp.) provienen de especies adaptadas de manera natural a los ecosistemas del sur de Chile, donde el equilibrio entre clima templado húmedo, suelos ricos en materia orgánica y abundante vegetación permite el desarrollo de frutos de alta calidad y características únicas.
De forma irregular y cáscara ligeramente rugosa, las castañas nativas presentan una pulpa de tono marfil, con un sabor más intenso y ligeramente terroso que las distingue de las variedades introducidas. Su composición natural concentra un alto contenido de carbohidratos complejos, fibra, potasio y antioxidantes, lo que las convierte en un alimento de alto valor energético y nutricional.
La recolección se realiza de manera manual durante la temporada otoñal, seleccionando los frutos directamente desde el suelo una vez alcanzada su madurez fisiológica. Este proceso artesanal permite conservar la integridad del fruto y reducir el impacto ambiental, preservando el equilibrio del bosque nativo.
Debido a su origen silvestre, las castañas nativas exhiben una notable variabilidad en tamaño y forma, lo que les otorga un carácter distintivo y auténtico, muy apreciado por productores artesanales, chefs y transformadores que buscan materias primas de identidad local. Son ideales para su uso en repostería, harinas naturales, fermentaciones o como ingrediente base en productos gourmet con sello de origen.
Su trazabilidad natural y recolección responsable las convierten en un producto con alto potencial de valor agregado, reflejo de la biodiversidad y riqueza de los bosques del sur de Chile.